
Del bullying a los escenarios: Santino, el pequeño que encontró en el acordeón una nueva forma de expresarse
Santino Quezada tiene doce años, y después de sufrir situaciones hirientes cuando intentaba practicar un deporte, encontró en la música un nuevo espacio que le abre puertas a cumplir su sueño: ser profesional y formar su propia banda.
Para Santino, de sólo 12 años, lo que comenzó como una experiencia difícil dentro de distintas escuelas de fútbol terminó convirtiéndose en el inicio de una historia marcada por la fortaleza, el acompañamiento familiar y un sueño que hoy emociona a todo su círculo.
Según contó su padre, el cambio comenzó hace algunos años, cuando Santino dejó de sentirse cómodo en los entrenamientos deportivos. Las situaciones de bullying, comentarios hirientes y momentos de exclusión fueron apagando poco a poco las ganas del niño de seguir jugando al fútbol. Uno de los episodios más duros ocurrió durante un encuentro con varios equipos, cuando el pequeño regresó triste después de pasar todo el partido en el banco de suplentes.
Para su cumpleaños, sus padres tomaron una decisión que terminaría cambiándole la vida: regalarle un acordeón. La música aparecía como una nueva oportunidad para reconstruir su confianza y ayudarlo a encontrar un espacio donde pudiera sentirse valorado. Allí, Santino descubrió rápidamente una pasión por el instrumento y comenzó a tomar clases mientras se convertía en fanático de grupos de música popular.
Ya con el tiempo, empezó a subir a escenarios en distintas fiestas regionales, entre ellas la Fiesta del Choclo y la Humita y también eventos en Zapala, animándose frente a cientos de personas con una seguridad que sorprendió incluso a su propia familia.
“Cuando siento el acordeón siento que voy a ser grande”, expresó Santino durante la entrevista con “Otra Mañana”, dejando en claro la ilusión que hoy posee. Su sueño es formar algún día su propio grupo musical y tocar junto a los artistas que admira desde chico.
Actualmente, la familia impulsa una colecta solidaria para poder comprarle un acordeón nuevo, ya que el instrumento que utiliza hoy es usado, presenta desgaste y ya quedó pequeño para su crecimiento y aprendizaje. Para recaudar fondos organizaron un sorteo de un cuatriciclo y un chivo, iniciativa que nació incluso por propuesta del propio Santino.